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Por qué la abundancia no comienza en el dinero

María Teresa Morales··5 min

Cuando se habla de abundancia, casi siempre la conversación se reduce al dinero. Pero la abundancia financiera, sin una base interna sólida, tiende a sentirse insuficiente sin importar cuánto crezca la cifra.

La abundancia real empieza en el merecimiento: en creer, genuinamente, que tienes derecho a recibir sin haber sufrido primero lo suficiente para 'ganártelo'. Muchas mujeres sabotean, sin darse cuenta, oportunidades de crecimiento porque en el fondo no se sienten merecedoras de ellas.

También empieza en la identidad. Una persona que se identifica con la carencia —aunque las cifras digan otra cosa— seguirá tomando decisiones desde el miedo a que no alcance, desde la desconfianza, desde la necesidad de controlarlo todo. La abundancia de identidad antecede casi siempre a la abundancia material sostenible.

La claridad es otro componente central. Es difícil recibir abundancia en cualquier área cuando no hay claridad sobre qué es lo que realmente se quiere. La abundancia sin dirección se dispersa; la abundancia con propósito se multiplica.

Trabajar la relación con el dinero, entonces, no empieza necesariamente en una hoja de cálculo. Empieza en preguntas más profundas: ¿me siento merecedora? ¿Qué historia sobre mí misma sigo repitiendo cada vez que llega una oportunidad? Responder eso con honestidad es, muchas veces, el paso que realmente mueve la aguja.